MI PRIMER AGAPORNI (PARTE I) 

Foto: Wikipedia
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Los Agapornis son pequeños loros originarios de África, que pertenecen a la familia Psittacidae, del grupo Psitaciformes.

Existen 9 especies de agapornis caracterizadas por su diverso colorido.

Comúnmente, los agapornis son conocidos con el nombre de “inseparables”, debido a su monogamia y los fuertes vínculos afectivos que le unen a su pareja.

Son de pequeño tamaño, unos 13 a 16cm. A primera vista no podemos diferenciarlos entre machos y hembras,  ya que no tienen dimorfismo sexual, a excepción de unas pocas variedades (taranta, cana y pullarius).

La esperanza de vida de un agaporni,  puede variar entre los 15 y los 20 años.

Son aves alegres, divertidas  y muy curiosas. En su medio natural viven en grandes comunidades y en sus actividades,  siempre está presente la pareja, con quien se acurruca e intercambia arreglo de plumas. Es un animal extremadamente sociable.

Cuando pensamos en adoptar un agaporni, debemos tener en cuenta su gran faceta curiosa. Es un animal de costumbres, pero por otra parte, siempre necesita juguetes y diversos entretenimientos, tanto dentro como fuera de su jaula. Los animales jóvenes por ejemplo, tienen una increíble capacidad para aprender trucos e imitar comportamientos y sonidos.

Si queremos acostumbrar y vincular a nuestro agaporni a nosotros, debemos adoptarlo desde muy pequeño, aproximadamente cuando tiene entre 20 y 25 días.

Debemos asegurarnos de que proceda de un criadero de confianza, para evitar anormalidades y enfermedades o cualquier desagradable sorpresa más adelante.

Adquiriéndolo a partir de los 20 días de vida, podemos asegurarnos una alta supervivencia,  pero por otra parte,  si nos excedemos de los 25 días de vida, podemos perder la oportunidad de que se socialice con nosotros, siendo más complicada la adaptación en todos los sentidos, pero especialmente en la alimentación, siendo más difícil que se adapte a la toma de papilla con jeringuilla.

En este sentido, antes de traerlo a casa,  debemos asegurarnos de que ya ha comenzado las tomas de papilla por parte del criador, eso nos asegura que nuestra pequeña mascota ya esté familiarizada con el nuevo método de alimentación.

Nosotros debemos procurarle el menor cambio posible, manteniendo por ejemplo la misma marca de alimento y el mismo número de tomas, para intentar ofrecerle la mejor adaptación posible. Cambios bruscos pueden acarrear diarreas y otras complicaciones.

Su primer alojamiento:

Los primeros días, deberemos tener en cuenta que necesitan un lugar tranquilo, pequeño y acogedor, en donde poder sentirse seguros y en donde sea fácil mantener el calor. A esta edad  debemos evitar las corrientes así como los cambios bruscos de temperatura, pero no podemos descuidar tampoco la ventilación, ya que una ventilación inadecuada, podría causar problemas respiratorios o infecciones.

La temperatura ideal para el confort de nuestro pequeño amigo, se encuentra entre los 22 y los 30 grados C. Nunca debemos superar los 30º, bajo ningún concepto, pues podría resultarle mortal.

Si utilizamos mantas térmicas, debemos asegurarnos que no estén en contacto directo con el animal, siempre pondremos la manta por fuera del recipiente y pondremos un paño o toallas que aísle la manta para más seguridad.

También podemos utilizar bombillas de calor, teniendo en cuenta que tanto con un método como con otro, dentro de su habitáculo, deberá tener dos zonas con diferentes temperaturas para que pueda situarse donde se sienta más cómodo.

Como sustrato debemos utilizar un material secante, que nos ayude a evitar la humedad. El papel de cocina es una opción que puede ofrecer bastante comodidad e higiene, ya que podemos cambiarlo con bastante frecuencia. También podemos utilizar algún paño o tela confortable, siempre que no tenga hilos donde pueda engancharse las patitas.

En principio evitaremos las virutas de madera, ya que desprenden partículas de polvo que pueden provocar problemas en vías respiratorias y problemas oculares.

Aunque los primeros días la iluminación no reviste demasiada importancia, sí la tendrá conforme vaya creciendo y desarrollando su curiosidad por salir del habitáculo, pues querrá buscar luz y distracción.

Alimentación

Como ya hemos dicho, cuando llegue a casa nuestro pequeño compañero,  seguiremos dándole la misma marca de papilla a la que le acostumbró el criador, para evitar cambios. La consistencia de la papilla, será la de un yogurt, no contendrá grumos y la temperatura idónea rondará los 36-37Cº.

Es muy importante que no reutilicemos la papilla de una toma a otra,  ya que se reseca, pierde propiedades y puede comenzar a fermentar. La papilla siempre debe estar recién hecha y en su temperatura ideal, controlando esto último, para que no dañemos el buche.

Para darle de comer, podemos hacerlo mediante sonda si el criador ya lo acostumbró así, aunque si es nuestro primer agaporni y no contamos con suficiente experiencia, lo más recomendable sería hacerlo con jeringuilla: ponemos al polluelo en la posición más vertical posible y vamos ofreciéndole papilla, según vaya demandando él mismo, evitando forcejeos.

Antes de cada toma, debemos comprobar que el buche esté vacío, para asegurarnos un tránsito correcto y que ha pasado el tiempo recomendado entre cada toma. Si no es así, si no vemos el buche vacío a pesar de que ha pasado el tiempo correcto desde la anterior toma, es aconsejable consultar con el veterinario para averiguar el motivo de esto.

Las necesidades alimenticias de los polluelos variarán no sólo con su edad, sino también con su evolución,  siguiendo aproximadamente esta escala:

            – Del día 20 al 25: le daremos 4 tomas diarias de unos 3-6ml

– Del día 25 al 32: suprimiremos una de las tomas, dándole 3 tomas diarias de unos 5 a 10ml

-Del día 33 al 40: continuaremos con 3 tomas diarias,  pero la cantidad variará de entre 7 y 10ml

-A partir del día 40,  podemos empezar a introducir una ramita de mijo. Como son animales curiosos, pronto comenzarán a picotear el nuevo alimento que lo habremos dejado apoyado en el fondo de su cajita, intentando mantener lo más limpia posible toda la zona.

-Del día 50 al 60: retiraremos otra de las tomas, normalmente la del medio día, dejando la toma de la noche y la de la mañana. Introduciremos ya de forma definitiva su bebedero y aparte del mijo, también le ofrecemos pasta de cría y semillas.

-Desde el día 60 nos quedaremos con la toma de la noche y el resto del día quedará con las semillas, la pasta de cría y la ramita de mijo.

Ya siendo adulto, a esta alimentación iremos añadiéndole fruta y otros complementos que tu veterinario te indicará.

Como elegir su jaula

La jaula va a ser el hogar de nuestra pequeña mascota, así que es muy importante que prestemos atención a su adquisición, para que le resulte cómoda y segura.

Cuando vayamos a elegir la jaula, debemos considerar cuál va a ser su estilo de vida, es decir, si será un animal que salga todos los días de la jaula o no. Sobre todo lo tendremos en cuenta por el tamaño, que variará según su actividad.

Si no va a salir, la jaula debería tener ser de 1×0,5m. Si va a salir, será suficiente con que sea de 0.5×0.5m.

La jaula debe estar en un sitio tranquilo, alejada de ruidos fuertes y sobre todo, a salvo de corrientes de aires y de humos. Los olores fuertes, incluso los de los ambientadores, les resultan muy molestos.

Lo ideal es que la jaula esté en dos de sus lados,  junto a una pared, para dar al agaporni seguridad y un punto de referencia.

Deberá ser de formas rectas, ya que ellos se sienten más cómodos, es decir, evitaremos las jaulas circulares, pues ellos perciben todos los lados iguales y se desorientan. La forma ideal es la rectangular y mejor más larga que alta,  ya que su vuelo es horizontal.

Los barrotes también es preferible que sean horizontales, esto les permite trepar con más facilidad. La distancia entre barrotes no será mayor de 1.5cm pues en otro caso, podría meter la cabeza y dañarse.

El fondo de la jaula debe mantenerse limpio en todo momento. Una higiene adecuada es primordial para la salud de nuestra mascota.

Adaptación a la jaula:

Nuestro pequeño amigo empezará a curiosear y cada vez tendremos más dificultad para mantenerlo dentro de su habitáculo inicial. Este es el momento justo de comenzar la adaptación a la jaula.

Introduciremos el habitáculo donde lo teníamos hasta ahora, dentro de la jaula. Durante el día,  lo dejaremos curiosear y descubrir su nueva jaulita,  pero por la noche,  será recomendable que sigamos manteniéndolo calentito en su lugar de costumbre.

Poco a poco se irá familiarizando con la jaula, hasta su total adaptación.

CUIDADOS VETERINARIOS:

Se recomienda realizar una coprología cada 3 meses, para asegurarnos del bienestar del animal, así como una revisión anual que nos permita ver su estado físico, el correcto crecimiento del  pico, etc.

También deberemos tener especial cuidado en las hembras en periodo de cría, ya que pueden tener mucho desgaste físico con la puesta o presentar algún problema como la retención de huevos.

SINTOMAS DE ENFERMEDAD:

Hay una serie de síntomas, que en caso de apreciarlos en nuestra mascota, son motivo para ACUDIR DE INMEDIATO AL VETERINARIO.

Estos síntomas son:

APATÍA (El animal se ve triste, apartado, no pía ni quiere jugar)

EMBOLADO (plumas huecas, parece hinchado, como una bola, inmóvil)

SOMNOLIENCIA (mucho tiempo dormido, inactivo)

INMÓVIL (deja de jugar y de moverse, permanece quieto en un lugar)

PÉRDIDA DE CAPACIDAD DE VUELO (para el adulto)

FATIGA (hiperventilando, con dificultad respiratoria)

PÉRDIDA DE EQUILIBRIO (observamos inestable)

Como cualquier animal a nuestro cargo, los agapornis requieren de nuestro tiempo y cuidado.  Su bienestar es nuestra responsabilidad.

Este artículo hace referencia al agaporni papillero. Para el cuidado del agaporni adulto, puedes consultar el siguiente trabajo de la serie.


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